Debemos hacer mucho más que inculcarle a nuestros hijos a no violar
Como hombre cis-het, siempre he sentido un cierto conflicto al respecto de algunas frases sobre la violencia sexual. Espero que el lector tenga la gracia de darme el beneficio de la duda y leer por completo este pequeño ensayo antes de juzgarme muy severamente. Claramente, soy de la opinión que nadie debería ser obligado jamás a tomar parte de un acto sexual que no desea. Nadie, y en particular, ninguna mujer, debería ser víctima de una violación sexual. También, en ningún momento niego, como se puede constatar aquí, qué en Costa Rica al menos 80% de los incidentes de violencia doméstica (que incluye violencia sexual), el perpetrador es un hombre y la víctima una mujer.
Ahora, las incomodidades de las que hablaba al inicio tienen que ver con frases como:
- No se trata de enseñarle a nuestras hijas como evitar ser violadas, sino enseñarle a nuestros hijos a no violar.
- Los hombres le temen a que las mujeres se rían de ellos, las mujeres le temen a que los hombres las maten. (Margaret Atwood)
Con respecto a la primera frase, llevo mucho tiempo entendiendo porqué me molesta. Las dos partes de la oración me resultan molestas de hecho. La primera pues, aunque firmemente creo que cualquier mujer debería ser capaz de caminar por cualquier sitio público, a cualquier hora del día o la noche, vistiendo lo que le dé la gana, sin temor por su vida o integridad física y emocional; también considero que tratar de negar la realidad a como existe en este momento, es tratar de tapar el sol con un dedo.
Sin embargo, lo que me ha molestado más es la segunda parte. Aproximadamente de cada diez bebés que se les asigna el género masculino al nacer, nueve van a identificarse como hombres y van que buscan establecer relaciones sexo-afectivas con mujeres. Educar a esta cantidad de personas siempre desde el negativo (esto o aquello no se hace) y pretender que todas estas personas satisfagan sus necesidades sexo-afectivas sin herramientas verdaderas, es un sueño de opio.
En mi opinión, la educación sexual (que creo es super necesaria, y debe impartirse tanto en la casa como en la escuela) debe brindar, entre muchas otras cosas, herramientas para demostrar interés emocional y sexual hacia otras personas de maneras positivas y respetuosas, aprender a recibir tal atención apropiadamente, rechazar avances no deseados de manera clara, firme, pero sin buscar humillar a la persona rechazada, y también herramientas emocionales para recibir tal rechazo apropiadamente, entender y respetar el derecho de la otra persona a no reciprocar nuestros sentimientos.
La frase de Atwood me tomó mucho más tiempo entender porqué me molesta. Hace algún tiempo dejé de ir a terapia, porque estaba insatisfecho con la atención que estaba recibiendo. Hace unas pocas semanas decidí que era tiempo de volver. Recordé que un conocido había recomendado una psicóloga (llamemosla Mary) con mucha vehemencia, así que le pedí su contacto, y hace unos días tuve mi primera sesión con ella. Salí contento, y habiendo entendido finalmente algunas pocas cosas sobre mí mismo, siendo la que más viene al caso, y lo pongo en las palabras de Mary, "A usted, como a muchos, se le enseñó a 'ser hombre' a punta de golpes y humillaciones". Ahí finalmente entendí mi problema con la frase de Atwood. Claro está, la frase, de una manera casi sarcástica, muestra una asimetría injusta sobre la dinámica sexual en relaciones heteronormativas. Pero no necesariamente evidencia el problema: La masculinidad, como identidad, tradicionalmente ha sido construida sobre cimientos tan frágiles, que debe ser protegida a toda costa contra cualquier afrenta, y la humillación es una de las principales afrentas ante la cual se nos ha enseñado a responder con violencia. Desaprender esto sería tan positivo.
A nuestros hijos les debemos enseñar más. Les debemos enseñar que su identidad no está supeditada a lo que los demás piensen de ellos, y que cuando una persona trata de humillarlos, eso dice más acerca de la otra persona que acerca de ellos. Que nadie es invulnerable, y que tratar de pretender que lo somos es estúpido. Que nuestra fortaleza depende más de cuantas veces supimos afrontar el fracaso que en cuantas veces fuimos victoriosos.
Para cerrar, no creo que pueda hacer un mejor trabajo que el que hizo Kyle Tran Myhre, mejor conocido como Guante, en uno de sus poemas. Éstas son dos de las estrofas (no consecutivas) pero la traducción es mía.
¿Cuántos muchachos tienen que suicidarse antes de que admitamos el problema que tenemos?¿Cuántas mujeres tienen que afrontar una violación?¿Cuántas personas trans deben ser asesinadas?Les enseñamos a nuestros niños a vestir la piel de un hombre,pero también les enseñamos a levantar esa piel como un estandartey derramar sangre en su nombre.Quiero ser libre de expresarme.Quiero tener relaciones emocionalmente relevantes con mis hermanos.Quiero poder ser débil de vez en cuando.Quiero poder ser fuerte aún cuando no tenga nada que ver con fuerza física o dominancia.Quiero poder hablar con mis hijos acerca de algo más que deportes.Quiero ser quien soy.
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