La marca de Caín y el "Not All Men"
Salvo que mi memoria me falle, yo nunca he usado en un foro público el "not all men" o "no todos los hombres". Esto no quiere decir que no lo haya pensado.
Muchas veces he escuchado quejas sobre las actitudes que algún hombre o grupo de hombres ha tomado, y se generaliza a todos, y me he sentido injustamente acusado de faltas que no son mías. He querido responder de alguna manera "Yo no", y me he contenido, simplemente porque hasta cierto punto entiendo que llevo lo que he decidido llamar "La Marca de Caín".
Yo sé que hacer metaforas bíblicas puede resultar irónico viniendo de un vocal ateo, pero la alegoría me sirve. Como aproximadamente la mitad de los humanos en este planeta, nací con un cromosoma Y, acompañado por las señas externas que este hecho suele acarrear. Con el tiempo he llegado a entender (aquí citando a Dan Savage) que los hombres somos monstruos con penes ungidos en testosterona. Sí colega, eso me incluye a mí, y lo incluye a usted.
Estoy seguro que algunos lectores estarán pensando cosas como "Pero yo abogo por la igualdad, yo no le grito obsenidades a mujeres, yo nunca he golpeado a mi pareja". Felicidades, eso es un buen inicio, pero no es suficiente.
En mi post anterior mencioné la cita de Atwood que dice "los hombres temen que las mujeres se rían de ellos, las mujeres temen que los hombres las maten." Ciertamente, en la fragilidad de nuestras masculinidades, la burla es una ofensa que hemos aprendido a sentir tan amenazante como la posibilidad de perder una extremidad, pero entendamos nuestro privilegio: la probabilidad de que una mujer sea acosada o abusada por un hombre es al menos cinco veces la probabilidad que lo mismo le suceda a un hombre por parte de un hombre o de una mujer. Nosotros caminamos por este mundo como depredadores, no como presas. Como leí de una muchacha en Instagram "Yo sé que no todos los hombres son así, pero suficientes lo son como para que nos dé miedo."
Esto no es sólo culpa suya o mía individualmente. Esto es un problema colectivo en el que nos hemos metido a lo largo de milenios. Sin embargo, aceptémoslo, nosotros, de manera individual tenemos nuestra onza de culpa. Aceptemos las cosas que todavía nos pesan, que hemos hecho o dejado hacer. Alguna vez, teniendo quizá 13 o 14 años, por querer impresionar a algunos muchachos con quienes andaban, todos mayores que yo, le grité alguna obscenidad a una muchacha que pasaba. Haberme sentido mal tan pronto las palabras salieron de mi boca no justifica la acción. Unos diez años después recuerdo haber estado en un restaurante y haber visto al dueño claramente acosar a una de las meseras. Terminé mi comida y me fuí, y nunca volví a ese restaurante. Pero desde entonces pienso que debí haber dicho algo y no lo hice. Nisiquiera me digné a irme del lugar sin comer o pagar mi orden (el suceso pasó cuando aún no me habían traído la comida). Sin contar la cantidad de veces que estoy seguro he hecho algún comentario, que la estupidez propiciada por mi privilegio masculino evitó que notara la misoginia de mis palabras, o quizá las veces que, aún sin quererlo, hice sentir insegura a alguna mujer.
Pero el primer paso es tratar de educarnos nosotros mismos, y educar a los hombres de la próxima generación. Educación que nos enseñe empatía, que nos enseñe consentimiento, que nos enseñe a lidiar con el rechazo. No hay nada de malo en desear la compañía, o incluso sexo de una persona en específico. Pero eso no implica que esa persona tenga que corresponder esos deseos, o acceder a satisfacerlos.
Y dado que muchas de esas actitudes vienen, en parte, del deseo de acceso sexual de alguin, los dejo con una última idea. Hace unos años estaba leyendo un libro en el cual hacían una cierta descripción sobre las costumbres culturales de las sociedades Mosuo en China, una cultura primordialmente matriarcal. El escritor concluía que "los hombres en sociedades matriarcales tienen, en promedio, sexo con más frecuencia y más parejas sexuales a lo largo de sus vidas, que los hombres en sociedades patriarcales. Cuando una mujer siente que tener sexo con un hombre no le acarreará problemas sociales, y si algún abuso se presenta, tendrá el apoyo social que necesita, esa mujer querrá tener más sexo, por su propio disfrute y el de los compañeros que ella tome."
Comments
Post a Comment